Soy Ana López, tengo 19 años y estoy cursando el Grado Superior de Educación Infantil. He decidido realizar mi proyecto sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Lo he elegido para conocer un poco más sobre este trastorno ya que se tiende a decir que muchos niños lo padecen cuando no es así, es decir, es un trastorno fácilmente diagnosticable ya que muchas personas tienden a pensar que porque un niño sea nervioso ya es hiperactivo. Por este motivo quiero conocer más acerca de él, para poder transmitirlo a las familias y a los padres y madres, darles herramientas y pautas para llevar a cabo tanto para la detección, como para sobrellevar la situación.
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, heterogéneo y complejo; suele detectarse en la infancia y afecta a lo largo de la vida hasta llegar a adultos. Tiene tres síntomas característicos:
- Déficit de atención.
- Impulsividad.
- Hiperactividad motora y/o vocal.
Siempre que estos comportamientos afecten a las actividades básicas de su vida diaria, además de las actividades que se realizan en los colegios, casa y en su entorno, se identificará como un trastorno. También se percibirá como tal cuando estos comportamientos sean mucho más excesivos que si los comparamos con grupos de su misma edad y tengan un nivel de desarrollo similar.
Las conductas que pueden tener los niños y niñas son las siguientes:
- Fantasear mucho.
- Olvidar o perder frecuentemente objetos.
- Moverse de forma nerviosa.
- Hablar excesivamente. Responden sin pensar.
- Errores por falta de atención.
- No respetar los turnos.
- Dificultades a la hora de establecer relaciones con sus iguales.
- Deberes incompletos.
- Les cuesta aceptar tareas.
- Tienen dificultades para priorizar.
- Interrumpen.
- A veces tienen comportamientos agresivos.
- Mueven mucho los pies y las manos.
- Les cuesta aceptar las normas.
- Se levantan constantemente cuando deberían estar sentados.
El TDAH puede aparecer de tres formas según el DSM-5:
- Presentación en la que predomina la falta de atención: les cuesta organizarse, no finaliza lo que empieza porque se distraen o se les olvida.
- Presentación en la que predomina la impulsividad: Se mueven, no se suelen callar, no respeta turnos…
- Presentación combinada: un conjunto de síntomas de las dos anteriores posibilidades.
No podemos explicar el TDAH por una única causa, normalmente se conforma de una combinación de:
- Factores genéticos: Pudiendo atribuirle el 76% de las causas. Las probabilidades de tener TDAH aumentan cuando existe en tu familia algún caso.
- Factores ambientales: se asocian al momento del embarazo, el parto y después del parto. Nacimiento prematuro, encefalopatía hipóxico – isquémica, bajo peso de nacimiento y consumo de tabaco y alcohol durante el embarazo. Otras drogas también pueden ser perjudiciales para desarrollar este trastorno además de traumatismos craneoencefálicos en la primera infancia. Contaminación ambiental, ingesta excesiva de azúcar, etc.
- Factores psicosociales: No se considera que estos factores sean esenciales para padecer este trastornos pero sí que es importante para la intervención.
Diagnóstico
El TDAH, al ser un trastorno multifactorial hace que sea muy difícil su diagnóstico. Es por esto que es muy importante que acudamos a un especialista que esté altamente cualificado, que hagan un buen examen médico y así se descarten otro tipo de problemas de visión y/o audición. Es imprescindible obtener información acerca de su familia, antecedentes de los padres y profesores.
El historial clínico que se suele hacer en estos casos se denomina Anamnesis, es una entrevista para recopilar datos sobre:
- Historia perinatal.
- Presencia de otros trastornos psiquiátricos. Tanto en el niño como en los familiares.
- Síntomas. La duración, cuando se detectaron, cómo afectan en su día a día, etc.
- Antecedentes familiares.
Además, se deben realizar exploraciones físicas, cómo hemos dicho anteriormente, es imprescindible para descartar otro tipo de enfermedades que puedan dar explicación a las conductas del niño o niña. También debemos estar atentos a las posibles comorbilidades que pueda presentar el TDAH y así atender al trastorno principal y priorizar en el tratamiento.
Tras realizar el historial clínico tenemos que realizar una evaluación psicopedagógica, por si existen trastornos o dificultades en el aprendizaje y para esto es necesario la intervención de los profesores/as y educadores/as.
Los instrumentos que se utilizan para detectar la sintomatología, comorbilidades o afecciones son las siguientes:
- Escalas específicas para el TDAH.
- Escalas de psicopatología general.
- Entrevistas estructuradas y semi-estructuradas.
- Pruebas de inteligencia y neuropsicológicas.
- Evaluación psicopedagógica.
- Exploraciones complementarias.
Estos instrumentos han de utilizarse en función de cada caso, de manera individualizada.
La escuela se convierte en un elemento fundamental para realizar una detección precoz del TDAH que aumenta las posibilidades de éxito del tratamiento. Los profesores/as pasan mucho tiempo con los alumnos, ellos/as pueden observar el comportamiento y compararlo con el de sus iguales y dar la voz de alarma en caso que parezca que hay algún problema. Aunque antes de avisar debemos contar con el psicopedagogo u orientador escolar para descartar otro tipos de problemas.
Los profesores/as y educadores/es se convierten en un pilar imprescindible, sobre todo para comunicarse con los padres y madres. Hay que ver cómo se hará y marcar unos límites ya que como educadores no podemos:
- Diagnosticar. Debemos aconsejar que acudan a un especialista.
- Poner un tratamiento.
- Pedir que realicen un tratamiento específico para poder aplicarlo en clase.
Tratamiento
Para tratar a niños y niñas con TDAH debemos hacerlo des de una perspectiva multidisciplinar, es decir, normalmente, este trastorno afecta a diferentes áreas de los niños/as y debemos intervenir en aspectos cognitivos, conductuales, educativos, familiares y sociales. El tratamiento SIEMPRE ha de ser individualizado, ha de diseñarse exclusivamente para esa persona y lo ha de hacer un o una especialista experto/a en las áreas afectadas.
Para garantizar el éxito del tratamiento, es necesario que el entorno colabore de manera activa para que todo fluya positivamente. Por lo tanto, también debemos dar consejos y recomendaciones a las personas que rodean al niño y/o niña afectados. El tratamiento consiste en:
- Tratamiento Farmacológico.
- Intervención Psicológica.
- Intervención Educativa.
- Intervención Familiar.
Consejos para los padres
Tras descubrir el diagnóstico de sus hijos, los padres y madres tienen una ardua tarea para aplicar las técnicas de modificación de conducta. Se convertirán en los protectores para que el TDAH no impacte de manera corrosiva en la vida de sus hijos e hijas ni de ellos mismos. Los padres y madres han de crear estrategias para que sus hijos aprendan a controlarse y se puede hacer de las siguientes maneras:
- Estructuración del ambiente. Hábitos, rutinas, órdenes, etc.
- Externalización de la información: Crear dibujos, carteles, fotos, etc.
- Internalización de los procesos: Repetir las órdenes, pensar en voz alta…