La Inteligencia Emocional ha cogido
mucha importancia en los últimos años, diversos estudios han resaltado la
importancia de ésta en niños y niñas. Trabajar las habilidades emocionales
favorece el crecimiento personal y por tanto, el desempeño académico.
Bar-On describió qué es la
Inteligencia Emocional en 2011, considera que se compone de capacidades y
conocimientos acerca de todo lo relacionado con lo emocional y lo social, estas
habilidades tienen cierto protagonismo ya que influyen en nuestra forma de
afrontar las exigencias del entorno. Tener una buena Inteligencia Emocional
implica tener conocimiento sobre las emociones y, además, comprenderlas,
manejarlas y gestionarlas. Está estrechamente relacionada con la salud mental.
Los niños con Necesidades
Educativas Especiales (NEE) pueden ser personas más vulnerables ya que, en
principio, tienen más dificultades para alcanzar algunos objetivos de
aprendizaje y requieren de una atención más incisiva.
Sánchez (2018) realizó un estudio
sobre los efectos que tiene un programa de educación en inteligencia emocional
sobre la percepción y la comprensión emocional en personas con discapacidad
intelectual, señala que existen diferencias estadísticamente significativas en
niños con necesidades educativas especiales sobre quienes no las poseen.
Alvarado y Vásconez (2018)
realizaron una investigación documental donde obtuvieron conclusiones como que
desarrollar la inteligencia emocional en niños con NEE es muy necesaria para el
bien biopsicosocial y se pueden obtener aprendizajes que influyan
significativamente en su desarrollo. También concluyen, que es fundamental que
se incluya la inteligencia emocional en las escuelas, ya que ésta, como he
dicho anteriormente, garantizan el bienestar, la regulación de sus emociones y
en la convivencia escolar.
Gómez y Jiménez (2018) llevaron a
cabo un estudio en el que analizaron si había algunas diferencias en relación a
la Inteligencia Emocional en niños con y sin NEE. Desglosaron el concepto de Inteligencia
Emocional y analizaron varios de sus componentes por individual, los resultados
que obtuvieron fue que los niños y niñas con NEE presentaban medias
significativamente superiores en IE y Resiliencia, pero significativamente
inferior en autoestima, es decir, los niños con NEE tenían menos autoestima.
Por otro lado, en la Tesis
presentada por la autora Morocho (2019) se obtiene que los niños con NEE educados
con Inteligencia Emocional tienen niveles altos en relación a su autoconcepto,
es decir, que tienen una impresión positiva de sí mismos; pero, son niños/as
con más dificultades para la adaptación, según el estudio, algo que puede
llegar a afectar en su desarrollo en la adolescencia.
Es necesario seguir investigando
acerca de los resultados positivos que trae la educación en Inteligencia
Emocional, creo que es esencial hacerle un hueco en la educación, trabajar y
desarrollar más la salud psicosocial.
Aprovechando que estamos en
cuarentena por el COVID-19, tenemos que atender las necesidades psicosociales que
presentan muchos niños y niñas a los cuales se les exige la entrega a tiempo de
numerosos trabajos y/o realización de exámenes sin conocer las condiciones en
las que viven ni cómo les puede estar afectando esta situación, sería muy
positivo encaminar las futuras investigaciones en esta dirección.
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